HUELGA FEMINISTA

domingo, 27 de marzo de 2016

Sánchez Gordillo, impenitente en Marinaleda

Alcalde desde 1979, escribe poesía y se centra en mantener la singularidad de su pueblo, dividido entre Podemos e IU. La 'aldea roja' celebra la Semana Santa con charlas de Anna Gabriel y debates sobre Cuba y Venezuela.

"He sentido la sangre derramada de todos los sueños", escribeJuan Manuel Sánchez Gordillo (Marinaleda, Sevilla, 1952). El emblemático alcalde acaba de publicar su primer libro de poesía, La cárcel y otros poemas, en Atrapasueños, que ultima además un ensayo político donde ofrece también su visión de la actualidad. Parecen actividades de un dirigente en retirada prendido de cierta nostalgia. Y en parte lo son, aunque no del todo. Gordillo ha abandonado el escaparate político andaluz,donde desempeñaba el rol de agitador irredento como líder de la CUT, un partido nacionalista y de raíz jornalera integrado en Izquierda Unida. Ya no asalta supermercados con su antes inseparable Diego Cañamero, de quien se ha distanciado políticamente. Las tertulias políticas han dejado de contar con él para que convulsione el debate con su discurso aguerrido. Ni The New York Times ni ningún otro periódico en busca de algo de exotismo revolucionario acuden a entrevistarlo para sus reportajes de color sobre aldeas rojas y pañuelos palestinos. Pero, aunque no se le ve desde su salida del Parlamento andaluz, Gordillo sigue ahí, impenitente.

Alcalde de Marinaleda desde 1979 –el único en Andalucía que lleva desde el inicio de la democracia–, al final del mandato Gordillo alcanzaría
 los 40 años en el cargo. Castigado por una vida política larga y extenuante, sus próximos señalan que vive centrado en su pueblo, empeñado en mantener su singularidad política en tiempos de cambio. Porque hay cambios en Marinaleda, de menos de 3.000 habitantes. Hay más distensión política y menos polarización. Y en el plano político se ha producido una modificación sustancial: una división entre partidarios de Podemos y de IU que ha calado entre los seguidores del alcalde, que con sus más y sus menos se mantiene fiel a la coalición de izquierdas, a la que critica por su tibieza –a su juicio– en el combate contra el capitalismo.

En 2015 Gordillo ganó las elecciones municipales obteniendo
 9 concejales de 11 con la marca IU-CUT. Pero entonces no se presentó Podemos. Cuando lo hizo, en las autonómicas, obtuvo el 29,01% de los votos, frente al 43% de IU. Y en las generales se produjo el sorpasso, a pesar de que Gordillo se implicó en la campaña repartiendo propaganda en apoyo al proyecto que lidera Alberto Garzón. Hubo 653 votos para Podemos (37,44%) frente a 568 para IU (32,57%). Es curioso: en el caso de Marinaleda, con Podemos ha llegado el bipartidismo. Hasta entonces IU disfrutaba de una hegemonía política total. La derecha, eso sí, sigue desaparecida: el PP, que sólo es capaz de presentar cuneros en las municipales, únicamente ha obtenido un concejal en toda la historia democrática, en 1999.

Semana Santa no, Semana por la Paz

En su empeño por consolidar su legado, el alcalde ha logrado resolver –al menos de momento– su principal quebradero de cabeza, los problemas de la mítica cooperativa El Humoso, que llegó a acumular impagos durante el pico máximo de la crisis.
 Y mantiene su emblemática política de vivienda, que ofrece a los trabajadores alquileres casi simbólicos. Estos días celebra –o más bien no celebra– la Semana Santa de una forma casi inconcebible en los más de 770 pueblos de Andalucía: con la llamada Semana por la Paz. El programa no tiene nada que ver con procesiones ni estaciones de penitencia. Tiene sentido. En su poema Cristo –Jesús aparece con frecuencia como "comunista" y revolucionario en sus versos–, escribe: "Oíd lo que dice el Cristo en estos momentos / Bajadme de la cruz".

La Semana por la Paz es sintomática del microcosmos sociopolítico de Marinaleda. Allí, en medio de la Sierra Sur de Sevilla, Gordillo y Anna Gabriel, dirigente de la CUP, participaron este miércoles en la mesa redonda El derecho de autodeterminación de los pueblos. Este jueves Mario Isea, embajador de Venezuela, y Alejandro Castro, cónsul general de Cuba en Sevilla, debatirán sobre Venezuela y Cuba en la encrucijada actual. El viernes actuará el cantaor flamenco El Cabrero, otro emblema de la izquierda rural. Y el Sábado Santo, mientras en Sevilla se suceden las procesiones, en Marinaleda hay concierto de A sako Pako, Hermanos Bastardos y Balanegra. Rock y Hip-Hop en la Semana Santa, cuya pequeña versión local no cuenta ni con participación ni con financiación del Ayuntamiento. En Marinaleda la cultura oficial es contracultura.

INFOLIBRE


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