HUELGA FEMINISTA

martes, 18 de febrero de 2020


Un ataúd para la OTAN

70 ANIVERSARIO CON UN AUMENTO DEL GASTO MILITAR

No es Moscú quien acerca su dispositivo militar a las fronteras occidentales, sino Estados Unidos y la OTAN quienes han llevado sus tropas a los límites de Rusia.


El septuagésimo aniversario de la creación de la OTAN se celebró en Londres con una reunión preparada como ceremonia formal, donde los gobernantes dedicaron apenas tres horas al plan de defensa de Polonia y los países bálticos, a la prevención ante ataques cibernéticos, al despliegue de armamento en el espacio y a la actitud que deben mantener ante Rusia y China. Aunque el comunicado final omitió muchas de las cuestiones abordadas, en Washington y Bruselas se planifican con detalle. La cita, precedida por disputas entre Trump, Macron y Erdogan, y por reproches públicos, contó incluso con burlas privadas acerca del estrafalario proceder del presidente norteamericano, y mostró al mundo los recelos de Francia y Turquía, además de la incomodidad de los aliados europeos ante las exigencias de Washington. Ankara pretendía que la OTAN declarase como terroristas a los kurdos sirios del YPG, una organización a la que Estados Unidos ha armado y ayudado con logística militar en la guerra de Siria.

Se aprobaron planes de reforma de la OTAN y el complaciente secretario general, Stoltenberg, siempre servil con Trump, anunció un aumento de los presupuestos militares de 360.000 millones de euros, en cinco años, en los 29 estados miembros, y destacó el compromiso para defender a los países bálticos (esos democráticos aliados cuyos gobiernos permiten, e incluso alientan, desfiles de los veteranos de las SS nazis) de la supuesta “amenaza rusa”. Trump continúa exigiendo que los miembros de la OTAN aumenten el gasto militar hasta el 2% del PIB, requisito que hoy sólo cumplen ocho países: Alemania, Francia, Italia y España no llegan a ese porcentaje. Washington quiere ir más lejos: en la cumbre de Bruselas de julio de 2018, Trump llegó a exigir que los países miembros dediquen el 4% del PIB al gasto militar.

La OTAN ha señalado a China y Rusia como los peligros que debe afrontar. Desde 2008, la cooperación entre la OTAN y Rusia se ha detenido, y la tensión ha aumentado. Moscú impugna el fortalecimiento de la estructura militar occidental a lo largo de sus fronteras europeas, así como su constante expansión, que supone una violación de los compromisos adquiridos en su día: la OTAN, además de la incorporación de Polonia, Hungría y Chequia en 1999, integró en 2004 a los tres países bálticos y a Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia; en 2009, a Croacia y Albania; y en 2017, a Montenegro. Así que no es Moscú quien acerca su dispositivo militar a las fronteras occidentales, sino Estados Unidos y la OTAN quienes han llevado sus tropas a los límites de Rusia. Pese a ello, el Pentágono y el cuartel general de la OTAN lanzan alarmas sobre la actitud rusa.

Washington y Bruselas, que mantienen abierta la incorporación a la OTAN de Ucrania y Georgia, bloqueada hasta hoy por las diferencias entre los aliados europeos, acusan a Moscú, invirtiendo la realidad, de intervenir en esos países. La OTAN, pese a la falta de evidencias, sigue insistiendo en el supuesto “expansionismo ruso”, utilizando la incorporación de Crimea a Rusia y la ayuda de Moscú a Damasco para derrotar al yihadismo apoyado por Occidente y sus aliados Arabia e Israel. Para ello, aviva constantes sospechas sobre la actividad rusa en el Báltico y en aguas de Noruega, e insiste en la vieja acusación, no demostrada, de su injerencia en procesos electorales, en operaciones de desestabilización y de estímulo de movimientos populistas en Europa, y en el trabajo de unidades militares rusas de ciberespionaje lanzando supuestos ataques a instituciones, organismos, partidos políticos y empresas occidentales.

Así, para justificar su rearme, la OTAN filtró a los medios de comunicación que Rusia puede bloquear internet en Europa: en 2017, el jefe del estado mayor británico (Stuart Peach, un mariscal del aire que ahora es el presidente del comité militar de la OTAN) hacía público un inquietante aviso sobre consecuencias económicas devastadoras si Moscú lanzaba su fuerza naval para destruir los cables submarinos de internet, y la prensa y la televisión colaboran en ello: el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung excitaba la histeria antirrusa aludiendo a la actividad de los submarinos nucleares rusos en el mar Báltico (que podrían llegar a bloquearlo), en los océanos Ártico y Atlántico y en el mar Negro. También lo hacían otros medios, como el diario británico Daily Telegraph. Además, la OTAN, reflejando la preocupación estratégica norteamericana, alerta sobre la presencia de China en África, pese a que es exclusivamente económica y de cooperación, y en Europa, donde desconfían de la iniciativa china 16+1, y de la compra de activos y puertos como El Pireo en Atenas, y de su capacidad para desarrollar las redes 5G de telefonía móvil donde Huawei cuenta con una enorme ventaja en investigación y aplicaciones.

En 2018, el gasto militar norteamericano fue de 649.000 millones de dólares, un 36% del total mundial, que creció hasta su máximo histórico: es el triple de lo que emplea China y más de diez veces el gasto ruso. El mismo año, los 29 miembros de la OTAN aumentaron conjuntamente su presupuesto militar en un 7% (56.500 millones de euros) respecto al anterior. Estados Unidos, que tiene en el extranjero más de 800 bases militares, repartidas por más de 40 países, quiere modernizar (en un proyecto ideado con Obama) su arsenal atómico, un plan que costaría unos tres billones de dólares en un plazo de treinta años: es el camino del rearme, sin justificación política más allá del propósito de mantener la hegemonía norteamericana en el mundo. Pese a las palabras de Macron, sobre la “muerte cerebral” de la OTAN, Estados Unidos prosigue su rearme. En España, quiere aumentar sus tropas en Rota y Morón.

Washington pretende imponer su dominio a cualquier precio, y para ello ha dinamitado los tratados de desarme: abandonó unilateralmente el ABM; en 2019 ha abandonado el INF, y amenaza con liquidar el START III: eran los tres principales tratados que obligaban a las superpotencias. Estados Unidos, pese a los reproches de Trump calificando de morosos a la mayoría de sus aliados, necesita a la OTAN para seguir presionando a Rusia y contener a China, para asegurar su hegemonía militar en el planeta y para que los aliados aporten tropas y ayuden a sufragar sus intervenciones militares en el exterior. Pero el mundo no requiere una nueva carrera de armamentos; precisa la renovación del START III, necesita impedir el despliegue de armamento en el espacio, reducir las fuerzas convencionales y los arsenales nucleares, acabar con el imperialismo y la rapiña, e iniciar una nueva era de distensión y de paz: necesita un ataúd para la OTAN.




miércoles, 12 de febrero de 2020


‘Paso a paso, nombre a nombre’, exhumando el olvido en la carretera de la muerte

Se recorrerán en torno a 250 km en diez etapas que comienzan hoy día 6 y concluirán el próximo sábado 15 de febrero.


Tuvo que pasar la dictadura y 25 años más para que “El Crimen de la Carretera Málaga-Almería” (Norman Bethune) dejara de ser un “cuento de viejas”. Algún/a historiador/a advertía de que pudo haber sido una tremenda masacre. Algunos colectivos y activistas de la memoria de la Axarquía malagueña y la Costa granadina (testigas de la “huía” o “la desbandá”) comenzaron a homenajear a los supervivientes y a realizar marchas simbólicas.
La mayoría no sabía de qué estábamos hablando; a otros se les vino el recuerdo de alguna nocturna confesión de sus padres o abuelos; más fueron los que volvieron a casa, preguntaron y se enteraron, por primera vez, que su familia fue víctima.
También por ellos y por ellas (que fueron más) que han empezado a hablar y por los que aún callan, seguimos caminando… Paso a paso, nombre a nombre.
Un superviviente de excepción, Adolfo Sánchez Vázquez (“Recuerdos de la Guerra Civil en Málaga”) escribió:
“Unas reflexiones finales ante una inquietante y legítima pregunta: ¿valió la pena este éxodo con su terrible costo humano? Y nuestra respuesta es categórica: sí, valió y valdrá siempre como testimonio de la dignidad y grandeza moral de los más de cien mil malagueños (*) que arrostraron el hambre y el frío y la muerte por cielo, mar y tierra antes que vivir de rodillas. Y valió la pena también como un acta de acusación contra el terror y el crimen fascista que se multiplicaría poco después en Málaga con la represión implacable que sufrieron entre tantas gentes dignas, muchos que no quisieron o no pudieron salir”
(*) los últimos estudios apuntan entre 200.000 y 300.000 personas


Vosotras, también, podéis preguntaros: “¿Os vale la pena tantas horas dedicadas?¿Caminar en febrero, en asfalto, 260 kms en 10 días?

Sin duda vale la pena porque El crimen de la Carretera Málaga Almería (una columna civil bombardeada por tierra, mar y aire por los ejércitos nazi alemán, fascista italiano, colonial español y sus mercenarios marroquíes) es testimonio irrefutable de muchas verdades aún por reconocer:

Testimonio contra el negacionismo del genocidio.

Testimonio contra que “igual fueron los unos que los otros”. ¿Tres cruceros de guerra, aviación, unidades motorizadas igual que cientos de miles de civiles armados con sus alpargatillas?

Testimonio de que no fue una guerra civil con la “no intervención” de las democracias occidentales sino una intervención nazifascista contra la República Española con el bloqueo activo de Francia y Reino Unido. El Gobierno USA permitió el suministro de combustible por Texaco “a devolver después de la victoria” y el Vaticano avaló la operación por si esa victoria no llegaba.

Una enorme épica civil. Ante la llegada del fascismo se oyó gritar “Nos vamos a Almería” y hacia Almería caminaron cientos de miles de andaluces y andaluzas para seguir en territorio republicano.

Y del nacimiento del primer frente de la Guerra Mundial contra el Fascismo; la impresionante respuesta y solidaridad internacional de la clase obrera. Desde el mismo 18 de julio, espontáneamente, y pronto, a través de, principalmente, el movimiento comunista internacional, decenas de miles de hombres y mujeres vinieron a dar su vida por la República Española. Su lema “Por vuestra libertad, por la nuestra”. La persecución por tierra de la columna de refugiados acabó en Motril con la llegada del batallón Tchapaiev de la XIII Brigada Internacional. El crimen continuó con el bombardeo al campamento de refugiados de Adra y en Almería.






lunes, 10 de febrero de 2020


Celebramos la extradición de Carlos García Juliá, uno de los fascistas autores de la Matanza de Atocha

 5 de Febrero de 2020

El PCE saluda la entrega a España por las autoridades brasileñas de Carlos García Juliá. Después de un largo proceso de extradición, este ultraderechista autor de los asesinatos y lesiones de la Matanza de Atocha, cumplirá una condena de 193 años, después de 25 años de permanecer prófugo de la Justicia española.
El largo tiempo de impunidad de Carlos García Juliá, autor de uno de los mayores atentados terroristas contra el avance de las libertades democráticas en España y contra quienes luchaban por los derechos de la mayoría social trabajadora, es una vergüenza para todos los Gobiernos que ha tenido nuestro país desde que se produjo su fuga, llevada a cabo y mantenida gracias a la complicidad de responsables del Estado español.
No debemos olvidar que todo este tiempo de Carlos García Juliá se ha mantenido oculto gracias los contactos del franquismo y la extrema derecha con las dictaduras latinoamericanas o sus Gobiernos sucesivos, fieles aliados al Gobierno de los Estados Unidos, que no movió nunca un dedo para hacer avanzar una reclamación tan básica de la Justicia.
La Matanza de Atocha, cometida en la noche del 24 de enero de 1977, fue un golpe calculado de la extrema derecha, con la complicidad de importantes sectores del tardofranquismo enquistados en las instituciones del Estado, que pretendía hacer descarrillar la lucha por la democracia, las libertades y la justicia social en nuestro país, en el que el PCE desempeñaba un papel esencial por su implantación y coherencia durante la larga noche del franquismo.
La entrega a España de Carlos García Juliá, aunque tardía, es un triunfo de la Justicia y del movimiento memorialista, y constituye una razón de más para seguir luchando contra la impunidad del franquismo y el postfranquismo, frente a las decisiones políticas y judiciales que no quieren reconocer el carácter imprescriptible de los delitos de lesa humanidad, que por imperativo del Derecho internacional no son amnistiables.
El PCE seguirá comprometido en la lucha contra la impunidad y señalará con toda su fuerza a los jueces que, como acabamos de ver en Valencia, pretenden escurrir el bulto de su responsabilidad amparándose en los supuestos efectos de una Ley de Amnistía que no impide investigar ni condenar delitos de lesa humanidad como las torturas, los robos de bebés y las desapariciones forzadas.
La entrega de Carlos García Juliá nos permite recordar hechos como la Matanza de Atocha, que este año ha cumplido 43 años, y el clima de terror vivido durante toda la Transición, que no fue casual. Al contrario, este clima fue un medio para favorecer la construcción de un régimen con numerosas deficiencias democráticas y que favoreciera el inmovilismo social y económico, a pesar de la movilización social y los cambios legales y constitucionales.
El PCE llama a continuar con las luchas contra la impunidad, con mayor razón si cabe desde la responsabilidad de nuestro compromiso en el actual Gobierno, y reivindicar la memoria democrática en el actual contexto de avance de las posiciones ultraderechistas y anticomunistas, con un discurso legitimador del recorte de libertades que pretende neutralizar la alternativa al capitalismo.


miércoles, 5 de febrero de 2020


Respeto a la Memoria Histórica en Europa

CARTA ABIERTA DE TRANSFORM! EUROPE Y DE PROFESORES DE HISTORIA CONTRA EL REVISIONISMO



La resolución del Parlamento Europeo no menciona la enorme contribución de la URSS a la victoria sobre el nazismo ni que fue el ejercito soviético quien liberó el Campo de Concentración nazi de Auschwitz y a los prisioneros destinados al exterminio.


La dirección de Transform! Europa lanza la siguiente carta abierta sobre la resolución "Europa debe recordar su pasado para construir su futuro", adoptada por la mayoría del Parlamento Europeo y rechazada por el grupo GUE/NGL.

La carta ya ha sido firmada por casi un centenar de profesores universitarios de historia de universidades de España, Italia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Croacia, Reino Unido, Portugal, Serbia, Bélgica…. Y aún sigue recogiendo firmas.

La propuesta de resolución conjunta del Parlamento Europeo, aprobada por una gran mayoría el 19 de septiembre, sobre "la importancia del recuerdo europeo para el futuro de Europa", es un acto político y cultural erróneo y debe rechazarse enérgicamente.

En primer lugar, debe decirse que no corresponde a un organismo institucional o político modificar la historia por decisión mayoritaria. Un uso de la historia que desee imponer una visión revisionista de los principales acontecimientos del siglo pasado para convertirlos en armas en las batallas políticas actuales no debería hacerse en una verdadera democracia.



En segundo lugar, las declaraciones sobre la historia del siglo XX contienen errores inaceptables, distorsiones y visiones unilaterales. La resolución afirma que el pacto entre la Unión Soviética y la Alemania nazi, el Pacto Molotov-Ribbentrop del 23 de agosto de 1939, "allanó el camino hacia el estallido de la Segunda Guerra Mundial". Esto omite cualquier referencia al comportamiento favorable de las democracias liberales frente al expansionismo nazi, que data al menos desde la invasión de Etiopía (1935) y la Guerra Civil española desencadenada en apoyo del golpe militar del general Franco (1936) y continuó con la anexión ("Anschluss") de Austria a Alemania el 12 de marzo de 1938, el apaciguamiento en Munich (1938) y la consiguiente desmembración de Checoslovaquia no sólo por parte de Alemania sino también de Polonia y Hungría.

Además, la resolución no menciona la enorme contribución tanto de la Unión Soviética (con más de 20 millones de muertos) a la victoria sobre el nazismo, decisiva para el destino de Europa y de la humanidad, como por aquellos que, en todas partes de Europa y el mundo, a menudo guiados por los ideales y símbolos de las diversas corrientes del movimiento comunista internacional, lucharon contra las tropas de Hitler y sus aliados. "Olvida" a Altiero Spinelli, prisionero comunista y político italiano entre 1927 y 1943 y coautor del Manifiesto de Ventotene, ampliamente conocido como uno de los padres fundadores de la integración europea y, por lo tanto, con razón su nombre figura en uno de los edificios del Parlamento Europeo.

Se las arregla para mencionar al Campo de Concentración Nazi Auschwitz sin decir que fue el ejército soviético quien lo liberó y a los prisioneros destinados al exterminio. U olvida deliberadamente que en muchos países (entre ellos Francia e Italia, pero no sólo) los comunistas fueron el componente principal de la Resistencia al nazismo/fascismo, contribuyendo en gran medida a su derrota y al renacimiento en esos países de una democracia constitucional que reafirmó las libertades políticas, sindicales, culturales y religiosas. Sin mencionar el apoyo decisivo que los estados comunistas y los ideales comunistas dieron a la liberación de pueblos enteros de la opresión colonial y, a veces, de la esclavitud.

Recordar estos hechos, que la resolución omite deliberadamente, no significa ignorar y guardar silencio sobre los aspectos vergonzosos de lo que generalmente se llama el "estalinismo", sobre los errores y horrores que también ocurrieron en ese campo. Pero estos no pueden borrar una distinción fundamental: mientras los ideales del nazismo / fascismo, perseguían -al dar a luz a una dictadura despiadada y al cancelar todos los espacios de democracia, libertad e incluso humanidad- incluso mediante el exterminio proclamado y planificado, religioso, étnico, cultural, y de las minorías sexuales, los regímenes comunistas antes y después de la guerra, cuando se contaminaron por violaciones graves e inaceptables de la democracia y la libertad, traicionaron sus propios ideales, principios y valores. Todo lo cual debe generar preguntas, reflexiones e investigaciones pero, junto con la contribución hecha por los activistas y por la URSS a la derrota del nazismo, de ninguna manera permite equiparar el nazismo y el comunismo como lo hace esta resolución del Parlamento Europeo y tampoco la identificación, como ocurre varias veces en la resolución, del comunismo y el estalinismo en vista de la gran variedad de corrientes de pensamiento y experiencia política a las que dio origen el primero.

Estas falsificaciones y omisiones no pueden hacerse sobre la base de una "memoria compartida", y mucho menos convertirse en la base de un programa de estudios de historia común en las escuelas, como lo recomienda la resolución. No puede convertirse en la plataforma para un "Día europeo de recuerdo para las víctimas de los regímenes totalitarios" solicitado por la misma. Tampoco puede proporcionar la motivación para eliminar 'monumentos y lugares conmemorativos’ (parques, plazas, calles, etc.) que, con la excusa de una lucha contra un totalitarismo indistinto, es en realidad una invitación a borrar las páginas claras y transparentes de la historia de aquellos que contribuyeron, mediante su propio sacrificio, a derrotar al nazismo y al fascismo.

Observamos que la resolución del Parlamento Europeo contiene necesariamente gestos inevitables para equilibrar su impulso principal al afirmar el deseo de luchar contra el “regreso al fascismo, al racismo, a la xenofobia y otras formas de intolerancia”. Pero estas llamadas justificadas a la lucha contra el racismo y el fascismo no pueden basarse en un uso distorsionado e incluso falso de la historia o en la intención declarada de cortar las raíces de un componente fundamental del antifascismo, es decir, el componente comunista. Los pueblos de Europa no deben permitir esto.



jueves, 30 de enero de 2020

La crisis detrás del telón

Toca enfrentarse con personas que mandan mucho sin presentarse a elecciones, pero es imposible abordar transformaciones profundas sin movilización que las empujen y las sostengan


Los economistas tenemos mala fama por muchas y merecidas razones pero principalmente por lo poco que acertamos en nuestras predicciones, especialmente si a lo que nos referimos es a poner fecha a las futuras crisis o recesiones. La crítica parecería que tiene fundamento si nos atenemos a lo que ocurre con las que realizan los economistas más afamados a sueldo del sistema. Aun así, deberíamos tener en cuenta que esas predicciones forman parte de los elementos que sirven como detonante al inicio de las propias crisis.

Para quienes analizamos la economía desde el análisis marxista, decir que vamos hacia la siguiente crisis por la caída de la tasa de ganancia no es ninguna novedad. Se podría decir que “acertamos siempre” y en esta ocasión vuelve a ocurrir. Si hay algo seguro en esta vida, es la caída tendencial de la tasa de ganancia de los países centrales desde la segunda mitad del siglo XIX, lo que hace más sencillo prever que caminamos hacia la siguiente recesión.
El 26,1% de la población española, están en riesgo de pobreza y exclusión social. En la última década, los beneficios empresariales han crecido un 11,3% pero los salarios sólo un 0,08%


Pero, ¿a qué nos referimos cada persona cuando hablamos de “crisis”? Si nuestro criterio para considerar su existencia es únicamente su medición en términos de PIB desde una perspectiva únicamente ortodoxa (decrecimiento de dos trimestres consecutivos), llevamos creciendo desde el segundo trimestre de 2013, aunque es cierto que la tendencia empeora.
La crisis se alarga para los más pobres

No es nuestra tesis porque, en una sociedad en la que más de 12 millones de personas, que suponen el 26,1% de la población española, están en riesgo de pobreza y exclusión social, decir que no estamos sumidos en un profundo abismo, más allá de la consideración técnica de si estamos en crisis o vamos de camino hacia ella, es un insulto a la inteligencia colectiva. Ignorar que la privación material alcanza al 5,4% de la población, el doble de la que sufría esa situación en el año 2008, convierte en herramienta inútil a la ciencia económica. Si la crisis duró tres años para el 50% de la población con mayores ingresos, para el 25% más pobre lleva ya once años porque esa cuarta parte con menos recursos de la población aún no ha recuperado la renta nominal del año 2008.

Y es que está claro que no a todo el mundo le ha ido igual en estos últimos años.

Mientras el peso de sueldos y salarios ha crecido un 0,08% en la última década, los beneficios empresariales, lo han hecho un 11,3%. Es evidente que el reparto de la tarta ha cambiado.

Durante la recesión, las empresas encontraron dos importantes vías de ahorro que permitieron recuperar el terreno perdido y elevar sus beneficios. La primera fueron los salarios, principalmente por la vía de los despidos. La segunda fue la caída de los costes financieros una vez que el Banco Central Europeo (BCE) empezó su política monetaria expansiva. Se trata de un cambio de paradigma para la economía española que consolida el peso de la remuneración del capital por encima del trabajo. En 2008, el conjunto de las personas asalariadas generó 422.811 millones de euros. Es una cifra que solo se ha recuperado una década después. En 2018, el conjunto de asalariados “cobró” 423.888 euros.

El avance de los márgenes empresariales sobre el valor añadido ha sido tan fuerte que las empresas españolas superan ya al conjunto de la eurozona y a los principales países del euro. En 2008, el conjunto de los beneficios ascendió a 477.690 millones de euros y en 2018 la cifra fue de 531.844 millones.
Si la crisis duró tres años para el 50% de la población con mayores ingresos, para el 25% más pobre lleva ya once años


Básicamente la vía de salida para recuperar las ganancias ha sido la de siempre en términos clásicos: más explotación de trabajadoras y trabajadores. Pero hay una diferencia con otros momentos históricos porque la recuperación del beneficio y la destrucción de la capacidad productiva no han sido suficiente.

De hecho, el importante incremento de las ganancias no ha sido destinado a invertir sino que lo han destinado a repartir dividendos, comprar activos financieros y reducir su deuda. Los bajos niveles de inversión que ha tenido España en los últimos años y que suponen un lastre para el crecimiento futuro. En cualquier caso, ¿para qué habría sido necesario incrementar la capacidad instalada si la sobreproducción sigue protagonizando la realidad actual?

Una nueva recesión

Por eso es inevitable asumir que nos enfrentaremos, más pronto que tarde, a una nueva recesión, también desde el punto de vista técnico. Y esa certidumbre va más allá de los elementos que sirven como detonantes y que están multiplicándose en los últimos años. Situaciones como las guerras comerciales o el Brexit “duro” no son más que expresiones de que la crisis lleva tiempo entre nosotros. Que unos países impongan aranceles a otros para proteger sus productos no es otra cosa que la consecuencia de la necesidad de recuperar ganancias para las empresas nacionales e intentar conservar empleos que la dinámica de liberalización comercial tiende a llevarse a otros lugares. Pero ni la subida del precio del petróleo, ni la Expo, ni los Juegos Olímpicos, ni Lehman Brothers fueron los culpables del estallido de las crisis pasadas. Tampoco tendremos crisis económica como consecuencia del Brexit. Más bien estas convulsiones son el resultado de la incapacidad del capitalismo de seguir creciendo de manera sana y equilibrada. Debería generar mucho vértigo el ritmo al que la economía mundial está endeudándose hasta alcanzar cifras récord, impulsado en gran medida por el sector privado.

El peligro de la deuda creciente

La deuda mundial ha alcanzado los 250 billones, el 320% del PIB según el estudio del Instituto Internacional de Finanzas (IIF) y representa un nuevo máximo histórico. Del conjunto de la deuda mundial contabilizada hasta finales de junio de 2019, unos US$61 billones correspondían al sector financiero, mientras que el endeudamiento público sumaba US$68,4 billones, la deuda empresarial US$74,2 billones y la de las familias US$47,2 billones.

No es un efecto casual. Hay explicación a todo ello y tiene relación con las políticas monetarias ultraexpansivas que se han puesto en marcha en estos últimos años. Pero para quien tenga la tentación de pensar que la alternativa habría sido no insuflar oxígeno desde los bancos centrales, solo decir que sin esa “respiración asistida” a la economía global, la crisis ya estaría técnicamente entre nosotras y nosotros. Ahora bien, la forma en que están actuando los bancos centrales está proporcionando grandes incentivos a los excesos financieros y a la creación de las burbujas. La liquidez creada para reactivar la inflación se ha quedado estancada en los mercados, provocando una escalada de precios en los activos financieros. Fue así como la deuda empresarial empezó a dispararse hasta llegar a cifras nunca antes vistas. El montante de bonos de deuda empresarial emitida en mercado superó al cierre de 2018 los 13 billones de dólares, el doble que en 2008, antes del estallido de la crisis, según las estimaciones de la OCDE.

Al inicio de la recuperación, los inversores solo compraban los títulos de mayor calidad, pero a medida que su rentabilidad se iba hundiendo, aceptaban cada vez tramos con más riesgo. Hasta el FMI ha alertado de que existen 19 billones de dólares de bonos corporativos en riesgo de impago si la economía sufre una desaceleración importante. Eso supondría casi el 40% de la deuda total de las ocho principales economías mundiales. En cuanto empiecen a complicarse las cosas, al menos 500.000 millones de deuda pasarían a estar en calificación de ‘bono basura’ en menos de un año, según las últimas estimaciones de la OCDE. Esto significa que obligaría a muchos inversores a vender, provocando así una huida masiva de estos activos, con el consiguiente impacto en los precios y las rentabilidades. Además, a medida que aumenta el tamaño de la deuda corporativa, también se incrementa el riesgo a una recesión provocada por la caída de beneficios empresariales. Así lo ha alertado S&P que no se ha caracterizado habitualmente por predecir los riesgos de la economía mundial.

Si las empresas no generan rentabilidad y liquidez para abonar sus vencimientos, entonces dependerán exclusivamente de la refinanciación de los mercados. Y si se cierran, entonces estarán condenadas.

Y detrás de ellas, caerían (una vez más) los bancos.

Y de nuevo habría que rescatarlos…

Pero de algo tendrá que servir la reciente experiencia y esta vez no debemos permitir que el nuevo batacazo económico sea asumido y pagado por quienes han soportado el coste hasta ahora.

Toca garantizar pan, empleo, techo y servicios públicos a toda la gente y eso pasa por poner la economía al servicio de la sociedad y no al revés. Se trata de hacer que paguen las crisis quienes se sitúan en la cúspide de la pirámide y sueñan con la posibilidad que les abre una nueva recesión.

Toca enfrentarse con personas que mandan mucho sin necesidad de presentarse a las elecciones. Y hay que hacerlo sin caer en el pánico y desde la seguridad de que abordar transformaciones profundas es imposible sin movilización que las empuje y las sostenga frente a todos los ataques.

Es posible. Solo hace falta voluntad política.


jueves, 23 de enero de 2020


Madrid, dominada por la ultraderecha, sigue gritando ¡No pasarán!



EL AYUNTAMIENTO DE MADRID REVISA LA HISTORIA OBVIANDO EL ANTIFASCISMO EN LA CONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA

Proliferan en Madrid agresiones por razones de odio, como el ataque al monumento dedicado a las Brigadas Internacionales o la destrucción de una placa en memoria de la Pasionaria.



El pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó el pasado 30 de octubre, que se celebre el 23 de agosto el “Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo, para que se rinda homenaje a las víctimas de los regímenes comunista y nacionalsocialista, y otros regímenes totalitarios y autoritarios”, a raíz de una iniciativa promovida por el grupo de ultraderecha Vox, que si bien no forma parte del equipo de gobierno de la ciudad, conformado por los partidos de la derecha (Partido Popular y Ciudadanos), es imprescindible para alcanzar mayoría suficiente frente a los partidos de izquierda en el consistorio.

La iniciativa de Vox ha tomado como referencia expresa la resolución del Parlamento Europeo del pasado 19 de septiembre, sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa. La resolución ha sido aprobada por el estrecho margen de un voto de diferencia, ya que han votado a favor todos los partidos de la derecha y en contra los de la izquierda.

No está de más recordar que el portavoz de este grupo en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, se ha destacado por mantener un discurso agresivo contra las víctimas del franquismo, los extranjeros o de la violencia machista, de los que tendrá que responder por varias acciones penales interpuestas en su contra.

En concreto, en referencia al caso de las Trece Rosas, un grupo de mujeres menores de edad militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas, fusiladas por la dictadura franquista en la madrugada del 5 de agosto de 1939, ha llegado a decir en una entrevista a televisión que “torturaban, asesinaban y violaban impunemente”; afirmación ausente de toda base real (ni siquiera en los terroríficos expedientes de los tribunales de la dictadura se les acusaba de estos hechos), formulada con la única intención de ofender a las víctimas y establecer un discurso de equidistancia, muy del estilo del que se extrae de la resolución del Parlamento Europeo.

Nos enfrentamos, por lo tanto, a una actuación premeditada, que responde a un proyecto de revisionismo histórico con la clara finalidad de blanquear la dictadura franquista. En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid ha vuelto a cometer un nuevo agravio a las víctimas del franquismo el pasado 25 de noviembre, al arrancar las planchas con los nombres de los casi 3000 fusilados en el Cementerio del Este, en una actuación unilateral que ha provocado una repulsa e indignación reiterada.

En paralelo a estas actuaciones desde medios oficiales, están proliferando en la ciudad de Madrid las agresiones y actuaciones vandálicas por razones de odio, como el reciente ataque al monumento dedicado a las Brigadas Internacionales en el distrito de Vicálvaro o la destrucción de una placa en memoria de la Pasionaria en el vecino municipio de Rivas Vaciamadrid.

La relación causal entre la resolución del Parlamento Europeo y estos hechos es evidente. Se alientan de un mismo intento de revisar la historia, obviar el papel del antifascismo en la construcción democrática y criminalizar el comunismo.

Como señalaba el PCE en una reciente declaración con motivo del aniversario del fallecimiento de la Pasionaria:

“…hoy se pretende tergiversar la historia, como hemos visto con una reciente resolución del Parlamento Europeo con un anticomunismo que insinúa medidas para ilegalizarnos. Como demostraste en tu vida no hay que tenerles miedo. Pretenden celebrar el fin del comunismo, pero no hacen más que hablar de él. No es una casualidad. Hoy, cuando estamos a las puertas de una nueva crisis capitalista, lo que pretenden es neutralizar cualquier alternativa con el descrédito y la infamia, pero no son las declaraciones oficiales o la voluntad de los gobernantes las que mueven la historia, sino el compromiso de las mujeres y los hombres por mejorar su realidad cotidiana.”

El Gobierno de la Ciudad de Madrid está en manos de la derecha y la extrema derecha, por poco tiempo, porque en la ciudad del No pasarán ya hay una mayoría social que está saliendo a la calle para enfrentar estas medidas retrógradas y las políticas neoliberales que se pretenden imponer. La memoria de los luchadores antifascistas estará presente en todas ellas.


MAURICIO VALIENTE OTSSecretario de Memoria Democrática del PCE

domingo, 19 de enero de 2020


Solo el pueblo salva al pueblo: Red solidaria de acogida de refugiados en los barrios de Madrid
El concepto de solidaridad y apoyo mutuo es eminentemente político y va ligado de manera inevitable a las relaciones sociales desde la horizontalidad. La adhesión a causas ajenas a través de la empatía para lograr una unidad basada en metas comunes, es la herramienta de acción principal que se desarrolla entre el pueblo trabajador cuando nos encontramos en situaciones de exclusión por parte del sistema. Supone un comportamiento generador de una tendencia política horizontal, y sin restarle reconocimiento a la individualidad, fomenta que nuestra perspectiva sea incluyéndonos desde nuestra individualidad en el contexto social colectivo. El capitalismo es la mayor organización criminal del planeta, y sus crímenes no son hechos aislados de lo social y lo cultural. Asumimos en general sus armas con una normalidad pasmosa y reivindicamos silenciosamente sus prácticas asesinas porque lo hemos interiorizado ya desde hace algunas generaciones. Estos discursos tan escuchados últimamente de la intolerancia a menores extranjeros, el sálvese quien pueda o el miedo al otro, son los principios ideológicos que descifran el racismo y el rechazo a la pobreza.
En cambio, son los lazos sociales solidarios los que dan cohesión a una comunidad, que empoderan a ese colectivo humano, que siente que sus decisiones dependen de sí mismos, y no de otras entidades en quien delegar su vida. La solidaridad no debe ser asistencialismo en un mundo que se cae a pedazos, pero es necesario comprender la emergencia de determinadas situaciones extremas a las que algunos grupos sociales son arrastrados y donde las vidas están en juego. ‘Solo el pueblo salva al pueblo’ no es solo una frase original para decorar las paredes de los barrios humildes de Madrid, es el sentir y la manera de actuar de muchos vecinos y vecinas de nuestra ciudad ante la exclusión que generan las instituciones perpetuando desigualdades. Actualmente grupos vecinales y parroquias como la de San Carlos Borromeo en el barrio de Vallekas, se vienen organizando para ayudar a sobrevivir a centenares de familias refugiadas que viven en las calles de nuestra ciudad sin lugar donde dormir.
Se ha compartido mucho una imagen del mes pasado en el barrio de La Latina, en la carrera de San Francisco 10, donde familias completas de refugiados pasaban las noches frente a la sede del Samur Social de Madrid para solicitar asilo. Anteriormente cientos de vecinos/as se concentraron frente a la Junta Municipal del distrito denunciando la inacción de unas autoridades que les importa bien poco la situación de exclusión social generadas por el capitalismo. La manifestación coincidía con una huelga de 24 horas de los/as trabajadores/as del Samur Social ante la falta de recursos para cubrir la demanda de servicios sociales. En el mes de diciembre esta situación tuvo su punto álgido en el 18 de diciembre, Día Internacional del Migrante, que reunió por la tarde a dos centenares de personas en el metro de La Latina. De esta manera el vecindario se unió a estas reivindicaciones politizando una cuestión que habitualmente es tratada de manera muy secundaria.
Esa fotografía se repite cada noche, y en tiempos navideños era inevitable hacer la comparación con la narrativa cristiana de una familia de refugiados buscando posada, sin embargo, la realidad actual supera a la ficción y muchas de esas familias son criminalizadas por los sectores sociales más reaccionarios y con tufo a incienso de misa. Que los servicios de emergencia estén colapsados no es una novedad, decenas de miles de personas refugiadas han solicitado asilo durante este año pasado. Las redes de acogida y la asistencia del vecindario de los distintos barrios de Madrid, impiden que muchas más de todas esas personas tengan que dormir en la calle, pero no es suficiente para atajar el problema de fondo profundamente político.
El sistema capitalista que sufrimos arrastra a grupos enteros de población, habitualmente quienes acumulan más opresiones y condiciones de exclusión, a sobrevivir de la asistencia de otros grupos de población igualmente humildes pero definitivamente en una situación social menos urgente para asegurar su vida. El problema no son solo las leyes de extranjería enérgicamente xenófobas, ni tampoco saber dónde acoger a gente huida por razones económicas y políticas de otras partes del mundo, porque infraestructuras y coordinación suficientes sí que existen, pero no voluntarismo político. Un grave problema es que el Estado está acostumbrándose demasiado a que las clases populares hagan el trabajo de asistencialismo que durante decenas de años nos decían que las instituciones mismas aseguraban.
Se carga sobre los hombros de otras personas trabajadoras la responsabilidad de no permitir que colectivos humanos migrantes mueran de frío en nuestras calles, y si lo hacen que sean con el mayor silencio posible para no alterar el ritmo de la ciudad cosmopolita y abierta que se quiere vender en la propaganda turística. Detrás de ese ejercicio de humanidad es necesario espolear una crítica no solo en el corto plazo; no solamente señalando a las instituciones y discursos ideológicos que favorecen ese abandono, sino reconquistar parcelas y herramientas robadas por el sistema capitalista para sentar las bases de una transformación integral. La acción política solidaria debe superar las reformas parciales asistencialistas que sean exclusivamente poner parches a situaciones sociales extremas para que no acaben estallando como parte de la confrontación de clase ineludible. Como dijo la pensadora socialista alemana Rosa de Luxemburgo, necesitamos ‘un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres’.
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