martes, 12 de junio de 2018


Un gran acuerdo para salvar el bosque boreal de Dvinsky en Rusia



La región de Dvinsky, en el distrito de Arkhangelsk, al noroeste de Rusia, constituye un paisaje forestal intacto, de grandes áreas vírgenes dominadas por bosques no explotados. Hasta hace pocos años, la parte central del interfluvio entre los ríos Dvina y Pinega se ha mantenido en estado salvaje debido al difícil acceso y el relativamente bajo rendimiento de sus suelos. Es uno de los últimos paisajes forestales intactos que quedan en esta zona de la taiga media de Rusia, y representa el tipo de bosque dominado por piceas. Es uno de los paisajes forestales más valiosos de toda Europa.

Pero, tras más de 18 años de campaña, el pasado mes de abril Greenpeace Rusia y WWF Rusia llegaron a un acuerdo con todas las empresas madereras que operan en la región para proteger este bosque. La parte principal del territorio de la futura reserva había sido ya otorgada como concesión forestal para la tala, pero ahora, después de firmar la moratoria y antes de determinar los límites reales, se ha declarado una moratoria a la explotación forestal y la construcción de caminos forestales en un área de 300.000 hectáreas.
El acuerdo no ha dejado completamente satisfechas a ninguna de las partes, pero permite la protección de una vasta área de bosque virgen mientras mantiene una parte de los bosques para la explotación por parte de la industria forestal, sector que genera una parte importante de los empleos en los pueblos de la región.

Una vez alcanzado el acuerdo, se necesita todavía un año de trabajo intensivo para establecer la reserva, ya que es necesaria una mayor coordinación y especificación de los límites de la reserva en cada distrito y municipio. También hay que llevar a cabo procesos de consulta con la población local y los actores afectados. Los procedimientos para crear áreas naturales especialmente protegidas son complejos y requieren procesos que se dilatan en el tiempo.
En un planeta que pierde anualmente 2,5 millones de hectáreas de bosques de taiga, esta reserva de 300.000 hectáreas será una esperanza para preservar una muestra viable de este tipo de bosque que es un freno al cambio climático y un hábitat de fauna como el reno, lobo o el salmón.

Greenpeace agradece a quienes han apoyado durante todos estos años el trabajo y la campaña para la creación de esta reserva. Todavía queda mucho trabajo, pero podemos decir que hay esperanza para que una parte importante de esta región sobreviva como bosque protegido fuera de la explotación forestal.


GREENPEACE

viernes, 8 de junio de 2018


Diez pasos para feminizar la política



EL FEMINISMO, EJE CENTRAL DE LA ACCIÓN, CAMBIA EL ORDEN DE PRIORIDADES Y AMPLÍA LA POLÍTICA MISMA



Dos meses después del hito de la huelga feminista, ya sabemos que formará parte de la historia de nuestro país

Mucho se ha escrito sobre la huelga feminista. Lo que ha significado, los cambios que ha podido articular, las formas en las que ha innovado la práctica política, cómo ha puesto en valor la herramienta de la huelga y la ha resignificado… Muchas valoraciones, artículos, discursos. Casi dos meses después de este hito político, calificado como éxito, ya sabemos que formará parte de la historia de nuestro país.

Todas estas valoraciones han mirado a la huelga, al movimiento feminista y a las mujeres, lesbianas y trans que han sido sus promotoras y protagonistas. Toca ahora cambiar el punto de vista, y empezar a pensar qué tareas como Partido nos ha marcado la huelga, qué prioridades políticas debemos asumir y cómo seguimos colaborando desde nuestro espacio político en el fortalecimiento de esta hegemonía feminista. Porque somos un Partido vivo, permeable y conectado con las luchas sociales.

En este sentido, podemos afirmar que la huelga feminista del pasado 8 de marzo nos ha marcado varias prioridades políticas.

La primera de ellas es que nuestro modelo de país tiene que poner en el centro de nuestra propuesta, de manera inapelable, la sostenibilidad de la vida. Como bien ha señalado la economía feminista, una de las principales contradicciones del capitalismo actual es la de la reproducción social, que está llevando la crisis de cuidados hasta sus últimas consecuencias. Vivimos en un capitalismo que es absolutamente incompatible con la vida, que al mismo tiempo que necesita del trabajo de cuidados para funcionar, lo destruye. A esa lógica suicida debemos responder con un nuevo modelo de organización social de los cuidados, en el que la corresponsabilidad pase de ser una tarea a repartir en el ámbito de lo privado y las familias, a ser una obligación de la política pública y las redes de solidaridad.

La segunda prioridad marcada por el 8M ha sido la feminización de la política: convertir el feminismo en el eje central de la acción y la agenda política, cambiando el orden de prioridades y ampliando la política misma.

Para esta segunda tarea os presentamos, ‘Cómo feminizar la política en diez pasos’, un decálogo que pretende ser un resumen de lo que el movimiento feminista nos ha enseñado respecto a esta ingente tarea. Diez pasos enormes para avanzar en feminismo y que pueden ser nuestra guía para hacer realidad la feminización de la política.

Paso 1: Convertir el feminismo en el eje central de la acción y la agenda política. El feminismo no se hace solo el 8 de marzo.

Para dar este paso es esencial que introduzcamos el cambio feminista en el discurso, el programa y la imagen. Como ya hemos señalado, la sostenibilidad de la vida debe estar en el centro de nuestra política a nivel discursivo y programático, más allá de los elementos agregados parciales. Debemos desarrollar una imagen y un discurso que permita la identificación y el reconocimiento de las mujeres.

Paso 2: Incorporar la ética de la responsabilidad y los cuidados en las formas de militancia, en las dinámicas organizativas internas y de la política pública.

Trabajar en un nuevo paradigma ético, que se apoye en la ética de la responsabilidad y tenga muy presente el reconocimiento de las necesidades de todas y todos, que asuma nuestra vulnerabilidad y normalice la dependencia, dibujándola como un rasgo necesario y esencial de las relaciones humanas.

Paso 3: Transformar la política, cambiar el orden de prioridades e incluso la noción de lo que es o no importante.

La huelga feminista nos ha mostrado que lo que podía parecer poco importante –como la huelga de cuidados– ha permitido conectar a miles de personas. Feminizar la política también es cambiar la agenda, fijando prioridades nuevas.

Paso 4: Ampliar la política, entender que va mucho más allá de la práctica en partidos o instituciones.

Todo es política, y el feminismo también nos enseña eso. Es política no poder llevar a tu hijo al colegio o no llegar a fin de mes. Es política que te acosen por la calle y que lo hagan con impunidad. Es política cobrar menos por lo mismo y trabajar el doble. Hacer políticas feministas es relacionar lo micro con lo macro, lo personal con lo político, la dependencia con el TTIP y la libertad con las escuelas infantiles y las pensiones.

Paso 5: Hacer política desde las vivencias concretas y las experiencias colectivas. Poner el énfasis en lo cotidiano, lo micro, lo relacional, lo común y lo comunitario.

Feminizar la política es colocarse en otro lugar a la hora de enfocar la intervención y la participación política. Es hablar desde lo que nos quita el sueño, de nuestros problemas y lo que nos preocupa. Es que tomar conciencia de lo que nos une, de los sufrimientos y su rabia compartida con otros. Y desde ahí es autoorganización desde el conflicto como expresión de la militancia desde lo concreto. Es dar el salto del 'organizar a otros' o 'apoyar las luchas de (...)' a organizarse en primera persona.

Paso 6: Reescribir las reglas desde una perspectiva feminista, transformando los modos de relación. Situar lo relacional en el centro, que se oriente a construir formas estables de lo común, facilite encuentros, sincronice ritmos.

Cuando hablamos de introducir otras lógicas y principios de relación no lo hacemos desde un enfoque esencialista. Las mujeres no somos más participativas o cooperativas por nuestro sexo, sino por la acumulación de prácticas que han dado nuevos sentidos a roles y valores asociados al género, marginados en las sociedades patriarcales. La feminización de la política también es rescatar y poner en valor esas practicas y valores atribuidos a 'lo femenino' y darle un nuevo sentido orientado a la construcción del hombre y la mujer nuevos.

Paso 7: Trabajar desde el potencial transformador de las formas de hacer.

Poner en práctica otras formas de hacer política a partir de otras prácticas, más participativas, más horizontales, más relacionales, frente a las agresivas y competitivas que marca la práctica masculina hegemónica.

Paso 8: Caminar hacia formas de militancia más sostenibles con la vida, repensando los tiempos de militancia, haciéndolos compatibles con los tiempos de cuidado.

No se trata de que las mujeres militen más, sino de que todos organicemos mejor nuestros tiempos de militancia (incluso militar menos). Se pueden poner en marcha diversas medidas de gestión del tiempo (hora de inicio y finalización en cada reunión, órdenes del día con tiempos medidos…) y de método: organización y reparto de tareas.

Paso 9: Buscar un liderazgo transformacional que fomente el trabajo en equipo, la horizontalidad, la participación y el poder compartido.

Articular liderazgos colectivos que faciliten la participación de todas.

Paso 10: Feminizar lo masculino, cambiar la masculinidad.

Los compañeros tienen que aprender a pedir la vez. El feminismo ya ha denunciado, ahora toca que los hombres respondan.



domingo, 3 de junio de 2018



Ante la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno de España


El PCE ha apoyado la moción que ha expulsado al PP del gobierno de España tras 7 años de recortes y corrupción y que ha investido como presidente al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Lo hemos hecho por motivos que pensamos, son compartidos y comprendidos por la mayoría de la sociedad española: la necesidad de expulsar del gobierno al partido de la corrupción y el saqueo.

La moción de censura ha acabado con la situación que intentamos evitar tras la celebración de las últimas elecciones generales, trabajando entonces por constituir un gobierno de progreso que impidiera al PP seguir gobernando España y que garantizara el respeto a la democracia. Entonces no fue posible y España ha pagado un precio muy alto: el incremento de las medidas neoliberales que han empeorado las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras, una crisis territorial fuera de control y el retroceso de las libertades fundamentales y el aumento de la represión. Saludamos que ahora tengamos la ocasión de revertir las trágicas consecuencias del gobierno del PP, aunque España haya perdido dos años gobernada por el partido mas corrupto de Europa.

En los años de gobierno del PP ha sido habitual y estructural la corrupción - Gürtel, Púnica, Barcenas, etc-, el saqueo de dinero público para financiar al partido y para el lucro de sus dirigentes, la manipulación de jueces y fiscales -para protegerse e intentar garantizar la impunidad de los corruptos- y la manipulación de los medios de comunicación públicos para cubrirse y distraer la atención, afortunadamente sin conseguirlo plenamente.

Había que expulsar al PP por todas estas corrupciones y los hemos conseguido gracias al trabajo de denuncia e investigación de periodistas, acusaciones populares, de muchos fiscales y jueces, de policías y guardias civiles. Gracias a su trabajo se va conociendo la verdad y avanzamos para que haya justicia ante los crímenes cometidos por las élites políticas del país, provocando daños que ahora es imprescindible reparar.

Había que expulsar al PP por sus políticas económicas de recortes y desmantelamiento del Estado Social con trágicas consecuencias para la clase trabajadora y por su recorte y ataque constante a las libertades democráticas.

Y lo hemos conseguido quienes llenamos las calles y plazas para luchar contra los recortes de servicios públicos y derechos laborales y sociales, contra la precariedad y la corrupción, contra las violencias machistas, en defensa de las pensiones públicas, contra los desahucios y por el derecho a la vivienda, quienes dijeron “no” a este gobierno desde la calle, demostrando que la sociedad decía: basta ya. Hoy hemos conseguido una victoria, debemos celebrarla.

Lo hemos conseguido gracias a los 67 escaños de Unidos Podemos, en gran parte fruto de todas esas luchas populares, como lo son también los Ayuntamientos arrebatados al bipartidismo, la nueva institucionalidad creada desde la movilización popular y desde la confluencia.

Las diputadas y diputados de Unidos Podemos han sido clave para éxito de la moción de censura y son la garantía de que el nuevo gobierno acometa las tareas que posibiliten convocar elecciones generales en un clima de normalidad democrática.

Consideramos que las tareas imprescindibles que debe abordar el nuevo gobierno son:
- Cerrar esta etapa de corrupción: acabar con las prácticas corruptas desde los poderes públicos, garantizar las condiciones y los medios para que la justicia actúe de forma imparcial y garantice que no haya impunidad de los crímenes por corrupción.

- Regenerar la justicia y garantizar el pleno disfrute de los derechos civiles y políticos. Acabar con las limitaciones a la libertad de expresión y de manifestación y garantizar la imparcialidad de los medios de comunicación públicos.

- Derogar las medidas reaccionarias del PP como la reforma laboral, la LOMCE, la reforma de las pensiones y la ley mordaza, garantizar el acceso a la vivienda y modificar la legislación hipotecaria y poner en marcha medidas de urgencia frente al paro y la explotación y la precariedad crecientes para recuperar parte de los derechos arrebatados.

- Normalizar la situación en Cataluña iniciando un amplio diálogo para alcanzar acuerdos políticos que reconstruyan la convivencia en el que defenderemos un modelo de estado republicano y federal.

Este gobierno puede valer para reparar lo destruido por el PP. Pero no creemos que un gobierno del PSOE esté en condiciones de poner en marcha las nuevas políticas de cambio para construir una sociedad más justa, ni por su escaso apoyo parlamentario ni por su programa político. Es un gobierno provisional, quizás útil para abordar los cometidos mas urgentes que hemos señalado, pero que difícilmente puede abordar las grandes transformaciones que necesita nuestro país en lo político, lo económico y lo social. Nuestro apoyo al presidente Sánchez dependerá de la adopción por su Gobierno de las medidas urgentes que hemos señalado para regenerar la democracia y mejorar urgentemente las condiciones de vida de nuestro pueblo. En esto seremos exigentes.

Y no debe olvidar Pedro Sánchez, que es presidente dos años después de las elecciones generales, por su error en confiar en Ciudadanos, el partido que considera “terrible” que se expulse a los corruptos del gobierno. “Terrible” viene de terror y parece que Albert Rivera deja salir por su boca, inconscientemente, el terror que provoca la democracia a los banqueros y ricos de nuestro país, a quienes tan bien representa; el terror a perder el status que estos le han fabricado; el terror a seguir el camino que ya ha tomado Rajoy. El miedo sobre el que crece el fascismo, que también se desarrolla desde la ignorancia que promueven los medios de comunicación tras los que se esconden los banqueros y la patronal.

El miedo, efectivamente, va cambiando de bando y con sus palabras, Rivera demuestra tener miedo a esas “españolas y españoles” de los que tanto habla. Ciudadanos tiene miedo por que saben que cada vez queda más claro su discurso falangista y patriarcal, xenófobo y excluyente, su apoyo incondicional al partido mas corrupto de Europa, el PP. Va quedando claro que Ciudadanos es lo mismo que el Partido Popular, con una mayor dosis de oportunismo si cabe, un peligro para España.

Igualmente, constatamos que mientras que la mayoría del pueblo español celebra la expulsión del PP o en todo caso, la acepta como un acto democrático, los medios de comunicación, tras los que se esconden los bancos, hablan de “caos” y “catástrofe”. Otros que tienen miedo a “los españoles y las españolas”.

En esta nueva coyuntura, nos reafirmamos en la necesidad de fortalecer la unidad popular y la confluencia de las fuerzas de izquierda, de fortalecer la organización popular y de la clase trabajadora para proseguir en las luchas, única garantía para alcanzar los cambios a los que aspiramos y que deber abrir el proceso constituyente hacia la III República de las trabajadoras y los trabajadores de todos los pueblos de España. Nuestro inminente reto serán las próximas elecciones municipales y autonómicas y en especial las próximas elecciones legislativas que el PCE entiende deben celebrarse tan pronto sea posible, una vez descontaminadas las instituciones del inmenso daño causado por el Partido Popular.


Hoy celebramos haber expulsado al PP con la lucha y con los votos.

Mañana hay que seguir la lucha para limpiar las instituciones de corrupción y para recuperar los derechos que nos robaron.

Hay que seguir construyendo unidad popular y confluencia política hacia la III República 


Secretariado del Comité Central del PCE


martes, 29 de mayo de 2018


IZQUIERDA UNIDA VALORA MUY NEGATIVAMENTE EL RESULTADO DE LA CUENTA GENERAL 2017  DE LA DIPUTACIÓN  PROVINCIAL DE CUENCA


Esta pasada semana  hemos tenido conocimiento de la Cuenta General de la Diputación correspondiente al año 2017.No se puede calificar más que como “vergonzoso” el resultado económico del año: se han alcanzado los 25 millones  de euros  de resultado presupuestario. Este resultado en una Administración Publica denota una incapacidad manifiesta para atender las necesidades de nuestros pueblos. Para mayor bochorno, nos encontramos con un Remanente de Tesorería de 40 millones de euros. Es decir, la Diputación ha acumulado esta cantidad desorbitada a base de no utilizar los ingresos que tiene en solucionar las mejores condiciones de vida de nuestros pueblos, que falta les hace, sino en engrosar las cuentas corrientes que tiene en los bancos, o en mantener cuentas a plazo fijo. Estos datos los puede comprobar cualquier ciudadano, dado que esta Cuenta General va a estar en exposición pública.


Además, hemos contemplado con asombro las declaraciones de los Sres. Prieto y Huete, los dos máximos responsables de la institución, en rueda de prensa. De forma triunfalista dan a conocer la “millonada” que han decidido dedicar a inversiones durante este año, a cuenta de los resultados de 2017.

Este tipo de manifestaciones no pueden calificarse más que como una monumental falacia, a base de un autobombo que estamos seguros de que ni ellos mismo se creen.
Es bueno echar mano de la hemeroteca y ver sus propias declaraciones en relación a los presupuestos de ese mismo año: “esfuerzo inversor previsto para el próximo ejercicio (2017) destinando a ello prácticamente un tercio del Presupuesto. Esas inversiones y transferencias de capital se han consignado en casi 24 millones de euros”. Y quedan como geniales gestores.

Pues bien, ahora vemos la realidad: de esos 24 millones NO HAN EJECUTADO 15 millones. Y ese dinero deja de dedicarse a lo previsto y se dedica al ahorro improductivo.
Nada se ha gastado en el Plan de Instalaciones Municipales, en el que iban a gastar medio millón de euros. Nada se ha gastado en la adquisición de mobiliario urbano  
para los Ayuntamientos. Nada se ha gastado en mejora de redes de abastecimiento y distribución de aguas, o en depuración de aguas residuales en pequeños municipios, o en sondeos, captaciones y redes de agua…con lo que tanto se llenaron la boca.
Así utiliza el equipo de Gobierno los presupuestos: vende obras continuas, luego no hace nada y al presupuesto siguiente vuelve a venderlas…para volver a no hacer nada. Y como la mayoría de la gente no se acuerda de lo que dijeron, todos se creen que sus inversiones en la provincia son ingentes.

Por tanto, consideramos que la gestión económica de esta Diputación no puede ser peor ni más ofensiva para los pueblos conquenses…pero no puede ser mejor para los bancos.

martes, 22 de mayo de 2018


Feminismo, unidad popular y ruptura democrática



LA 4ª OLA DEL FEMINISMO



Una de las claves en la construcción de poder popular ha estado en la autoorganización desde el conflicto del capital con la vida.


El entusiasmo, la euforia, la complicidad, la satisfacción cuando provocábamos la bajada de las persianas del reguero de tiendas del Imperio Inditex o veíamos centenares de delantales colgados en los balcones. El poder. Tomar el espacio público, sin miedo, sintiéndonos protegidas por millones de hermanas en un espacio que habitualmente nos es hostil, sabiéndonos protagonistas de la historia, identificando nuestra fuente colectiva de poder. Evidenciado que nuestros cuerpos precarios ya no pueden más, que vivimos en conflicto permanente, que nuestro único reposo del guerrero posible es el feminismo.

Veníamos lamentándonos de un posible cambio de ciclo, en unos meses en los que el debate territorial lo ha atravesado todo y la conflictividad social se ha expresado de manera fragmentaria y desarticulada. Pues vinieron las feministas a cambiar el marco y a inaugurar una primavera de movilización, en la que feministas y pensionistas andamos tejiendo un proceso confluyente impugnatorio, de desborde y apoyo mutuo. Las conversaciones de bar y de peluquería cambiaron, los representantes de las oligarquías en los parlamentos se vieron obligados a posicionarse sobre una convocatoria de huelga no experimentada antes, en la que inicialmente ni siquiera muchos de nuestros aliados confiaban.

Hemos aprendido que hay margen para seguir haciendo emerger el conflicto, para seguir ensanchando las grietas patriarcales del sistema. Hemos hecho historia. El 8 de Marzo, nos sentíamos parte del hilo violeta de la historia, en una jornada de movilización intergeneracional, en la que las jóvenes nos reconocíamos en las veteranas. El hilo de la lucha de las mujeres que conquistaron los derechos que hoy nos están arrebatando. Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar decían las pancartas. El 8M no ha sido ni una estación de llegada ni una movilización espontánea. Ha sido hito constituyente de un proceso de acumulación, de toma de conciencia para sí, de politización y revolución cultural en marcha al que le han precedido movilizaciones y victorias sociales relevantes: la dimisión de Gallardón, el 8 de marzo de 2017 con unas movilizaciones que ya entonces fueron masivas y constituyeron el germen de la propuesta de huelga, la expresión de la indignación social durante el juicio a la Manada, con el caso de Juana Rivas… Un proceso de acumulación de fuerzas que lo ha cambiado todo: nada volverá a ser igual tras este 8 de marzo.

Habrá momento para las valoraciones y habrán de realizarse en un proceso amplio de evaluación y debate público en el que las mujeres tomen la palabra. Sin embargo, nos aventuramos a apuntar algunos aprendizajes que nos deja el feminismo para continuar la lucha, para seguir afrontando los retos que tenemos por delante con alegría constituyente.

Primer aprendizaje: la sostenibilidad de la vida sintetiza una propuesta alternativa de país

Lejos de eslóganes y discursos de laboratorio, la huelga se ha construido desde las entrañas, desde el suelo pegajoso, desde el conflicto del capital con la vida. La potencia de la Huelga feminista ha residido en la radicalidad de su discurso, en la transversalidad y diversidad de las formas y espacios de lucha en los que se ha desplegado. Hemos criticado en multitud de ocasiones la hegemonía del feminismo liberal y hemos construido desde la práctica concreta una propuesta interseccional que reconoce y nombra las opresiones que nos atraviesan, que señala la articulación de clase y género. Pues bien, aquella hegemonía ha empezado a resquebrajarse. El mensaje movilizador del movimiento feminista cuestiona el capitalismo y el patriarcado y lanza un mensaje que sintetiza una propuesta alternativa de país, que habrá de ser desarrollada.

La sostenibilidad de la vida como propuesta articuladora de la movilización, no solo ha cuestionado el papel atribuido a las mujeres o su situación desigual respecto a los hombres (que no es poco). Ha propuesto una alternativa de ruptura con el contrato social y el contrato sexual: una nueva forma de organizar las relaciones económicas, políticas, sociales y entre sexos, que parte de la constatación de que nuestra explotación, nuestra opresión es estructural y hunde sus raíces más profundas en el capitalismo patriarcal. Por ello nos tildaron de peligrosas, porque hace tambalear los cimientos de su sistema. Porque señala los beneficios que el sistema extrae de nuestro trabajo, porque señala la naturaleza de las violencias que se ejercen sobre nosotras, porque no le duelen prendas a la hora de señalar los privilegios que han obtenido los hombres del mismo durante siglos. Tenemos ahora el reto de consolidar la hegemonía, elaborar propuestas concretas, no bajar la guardia ante los intentos de descafeinar las demandas y capturar la potencia transformadora del feminismo que con total seguridad promoverán los guardianes del orden establecido.

Segundo aprendizaje: es posible y necesario recuperar la huelga como herramienta política

Muchas de las mujeres que participaron del 8M era la primera vez en su vida que secundaban una huelga. Muchas por jóvenes, otras muchas por desempeñar trabajos no remunerados y no haberse sentido interpeladas en convocatorias anteriores que circunscribían su ámbito de convocatoria al laboral. ¿Desde cuándo llevábamos sin ser convocadas y tomar parte de la organización de una huelga? 2012 parece un pasado muy remoto.

El austericidio, la precarización de las condiciones de vida, el miedo y la suspensión de facto del derecho a huelga entre cada vez más amplios sectores de la clase trabajadora, ha provocado que la huelga general estuviera en el cajón de los imposibles y absolutamente fuera de la agenda política y social. Pues bien, las mujeres la hemos puesto en agenda. El feminismo ha recuperado la huelga como herramienta política y lo ha hecho, desde un profundo y participativo ejercicio de creatividad, sorteando los obstáculos y resistencias, innovando en tres dimensiones: 1) una huelga política e ideológica, que se ha desplegado más allá de lo laboral, visibilizando trabajos desvalorizados por el sistema y poniendo en el centro la contradicción capitalista de la reproducción social; 2) una huelga en la que el sujeto político hemos sido las mujeres; 3) una huelga convocada por el Movimiento Feminista, desde abajo, tejiendo alianzas en todos los frentes, con la construcción de unidad popular como estrategia.

El feminismo nos ha enseñado que aun en tiempos de máxima precariedad, es posible organizar una huelga general. Nos ha lanzado una invitación a repensar los límites de lo posible y a experimentar nuevas formas de huelga inclusivas por empoderadoras.

Tercer aprendizaje: la construcción de unidad popular ha de sustentarse en procesos radicalmente democráticos en los que el feminismo sea eje vertebrador

Cuando la estudiante, la vecina, las madres del AMPA o las abuelas que vienen del año el hambre y que con sus raquíticas pensiones sostienen la vida de sus familias, se pegan semanas conspirando, quedando en manada para acudir al 8M, es que el desborde popular ya se ha producido. Cuando aparecen un montón de hombres que se interesan por cuál ha de ser su papel en esta huelga, y otros tantos que no se atreven a expresar públicamente que no son feministas, es que el proceso ha alcanzado unos niveles de contagio y legitimación social que nos permiten afirmar, tal y como señala Rosa Cobo, que estamos ante la 4ª ola del feminismo. Una cuarta ola fraguada a nivel internacional, en la que el movimiento en España está jugando un papel vanguardista.

Una de las claves en la construcción de poder popular ha estado en la autoorganización desde el conflicto del capital con la vida. La organización en primera persona desde espacios no mixtos en los que las mujeres nos hemos reconocido, hemos identificado lo que nos duele y nos une y construido una propuesta de acción política común con un mensaje claro: un modelo económico y social que nos mata, agrede, cosifica, explota, precariza y oprime, es insostenible con la reproducción de una vida digna de ser vivida.

La radicalidad democrática de un proceso que ha evidenciado de nuevo la crisis de mediaciones y de las estructuras de representación, creando redes horizontales de activistas que se multiplicaban y desplegaban de manera incontrolada. Creando una maraña de feminismo, que ha vencido la frontera de lo doméstico haciéndose presente en la cotidianeidad de la vida de este país, pariendo un fenómeno social que ha tenido su base de operaciones en las centenares de asambleas feministas unitarias, urbanas y rurales, que se han constituido como dispositivos de poder popular y feminista. Espacios no exentos de contradicciones que han dado ejemplo sobre cómo ha de construirse un movimiento político, social y cultural radicalmente democrático, que ponga las condiciones materiales de existencia en el centro del debate político. Esto nos sitúa ante un reto mayúsculo: seguir tejiendo la unidad desde el conflicto del capital con la vida, integrar el feminismo en nuestra práctica política cotidiana, seguir haciendo Historia.


domingo, 20 de mayo de 2018


Nuevos tiempos, igual lucha de clases
Si a día de hoy yo tuviese que definir el Pacto del Toledo, diría que es el órgano que adapta las necesidades del capital financiero respecto a la Seguridad Social, convenientemente maquillado de “necesidades”, “reformas” y “sostenibilidad” para que las cúpulas que hablan en nombre de la clase obrera puedan justificar a ésta sus políticas de recortes.



La Seguridad Social fue la conquista de la clase trabajadora como elemento equilibrador y garante de los derechos sociales y democráticos de los trabajadores dentro del no completamente alcanzado Estado del Bienestar. Esa generación, hoy en forma de pensionistas, vuelve a la acción para indicarles el camino a la nueva clase trabajadora, para que nadie que no defienda sus derechos pueda hablar en su nombre.
Estamos en 1995 en un periodo de crisis económica, donde las empresas optaron por las jubilaciones anticipadas para reestructurar sus plantillas y aumentaron el número de despidos, existía un paro estructural agrario consolidado por la entrada en la Unión Europea,  fraude en las cotizaciones sociales empresariales cuya consecuencia fue gran descenso de las aportaciones y el incremento de los gastos… Todo esto sometía a presión al Sistema Público de Pensiones cuya estabilidad ponía interesadamente en duda la derecha política y económica.
Con la hegemonía del discurso neoliberal, la práctica totalidad del arco parlamentario crea los Pactos de Toledo, como un  elemento estabilizador de dicho Sistema Público de Pensiones, contando con la aprobación de los agentes sociales “representativos”.
Si a día de hoy yo tuviese que definir el Pacto del Toledo, diría que es el órgano que adapta las necesidades del capital financiero respecto a la Seguridad Social, convenientemente maquillado de “necesidades”, “reformas” y “sostenibilidad” para que las cúpulas que hablan en nombre de la clase obrera puedan justificar a ésta sus políticas de recortes. O como dice el Catedrático Juan Torres “es una expresión paradigmática del camino más tortuoso de privatización atenuada, progresiva o implícita que se ha seguido en muchos países en donde existe un cierto equilibrio de poder y, al mismo tiempo, grandes dificultades para afrontar rotundamente los costes sociales de todo tipo que conlleva la privatización explícita del sistema público de pensiones”.
Hoy 22 años más tarde aquella clase trabajadora de 1995, se siente engañada y hoy, convertida en pensionista, no formando parte del ámbito de representación ni actuación sindical, observa  la ineptitud y la incapacidad tanto de los partidos políticos como de los mal llamados agentes sociales que “pretenden representarlos” sin legitimidad jurídica alguna.
Por parte de los partidos políticos se encuentran con que el PSOE en 2011 saca adelante la contrarreforma de las pensiones mediante  la ley 27/2011, de 1 de agosto, con el voto a favor de CIU, y gracias al acuerdo del 2 de febrero de 2011 con  UGT, CCOO, CEOE y CEPYME, pero, en un mero ardid político y sabiéndolo aprobado, con el voto en contra del PP.
Pero cuando éste llega al poder no solo no la ha derogado, tal y como prometió en la elecciones, sino que la impulsó. Luego el PSOE, actuando igual que el PP en 2011, vota en contra de la ley 5/2013 del Índice de Revalorización y Factor de Sostenibilidad que el Gobierno del PP aprueba, pasándose de nuevo por alto el Pacto de Toledo. Con aquella ley, nacida del informe del famoso “Comité de Expertos” de Fátima Báñez, del cual formaban parte varios ex altos cargos de Zapatero y Miguel Ángel García, vinculado a CCOO, que avaló el informe con un voto particular, se dejó la decisión de subir las pensiones, en mayor o menor medida, a los gobiernos de turno. Siendo cómplices uno de las reformas del otro, ya que el PSOE, aunque todos los días critica la reforma del PP, solo se limita a presentar Proposiciones No de Ley  al respecto y sigue apoyando el articulo 135CE –pactando por ambos partidos con nocturnidad y alevosía y piedra  angular del techo de gasto y de la pérdida de soberanía económica de nuestro país-, lo que todo indica que si nuevamente gobernasen, nada garantiza que deroguen ni el Índice de Revalorización ni el Factor de Sostenibilidad.
Por otro lado, los pensionistas se preguntan y cuestionan cual ha sido el papel de los famosos agentes sociales que tenían que salvaguardar sus intereses. Según CCOO, “la presencia de sindicatos y empresarios en el Acuerdo de Reforma del 2011 (en el cual el poder adquisitivo de los pensionistas se vio reducido en un 20% anual), garantiza la continuidad del método de reformas negociadas asegurando el papel de los agentes sociales en el seguimiento del sistema y blindando su capacidad para seguir incidiendo sobre el mismo en el futuro. El Gobierno ha aceptado que la reforma siga la lógica de equilibrio propuesta por las organizaciones sindicales, y los sindicatos mayoritarios han aceptado adelantar reformas que habrían de hacerse en próximos años”.
Las palabras y la nula actuación por parte de los agentes sociales desde el 2010, donde no dejan claro si lo que garantizan es el futuro de los trabajadores y trabajadoras, o garantizan el futuro de sus propias estructuras en el gobierno de las Pensiones convirtiendo el Pacto de Toledo en, exclusivamente, el acuerdo político-social de consentimiento para realizar dichas reformas. Miles de jubilados han decidido organizarse y lanzarse a las calles “contra las pensiones de miseria” y contra un sistema que no los representa: “el Pacto de Toledo”.
Dichas centrales sindicales, bien es cierto que han exigido la derogación de la reforma del PP, pero no la del 2011. Para el colectivo de los pensionistas y jubilados, exigir la derogación de todas las reformas de pensiones es una obligación democrática de cualquiera que diga querer representar los intereses de los trabajadores. Y cualquier comisión político-social en defensa de la viabilidad del sistema público de pensiones debe tener representación del colectivo afectado, y no  de aquellos que se llaman agentes sociales que no pueden demostrar su representatividad en éste sector de los pensionistas, y menos aún por organizaciones empresariales que en el momento de la jubilación ya desaparecen de la vida de éste colectivo.
Aunque tanto el Gobierno como el lobby financiero intente discutir su papel en el diseño de una reforma integral del sistema que salvaguarde sus intereses y su futuro de forma digna y suficiente, éste colectivo de la sociedad –ya organizado en toda España por la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones- no se va a resignar, y con la presión que ejercen en las calles y siendo consciente del poder electoral que poseen, lucharán para que la clase obrera vuelva a recuperar su sueldo diferido en las pensiones, que por derecho les corresponden.
La Seguridad Social fue la conquista de la clase trabajadora como elemento equilibrador y garante de los derechos sociales y democráticos de los trabajadores dentro del no completamente alcanzado Estado del Bienestar. Esa generación, hoy en forma de pensionistas, vuelve a la acción para indicarles el camino a la nueva clase trabajadora, para que nadie que no defienda sus derechos pueda hablar en su nombre.

Victoria Portas es portavoz de la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones


miércoles, 9 de mayo de 2018


El Capital, contra las zonas rurales

MACROGRANJAS Y MEGAPROYECTOS MINEROS, ÚNICA ALTERNATIVA DEL CAPITAL PARA LA ESPAÑA DESPOBLADA

El medio rural no está aceptando su desaparición en silencio. Ante cada proyecto, se yergue una Plataforma ciudadana.



Desde el éxodo rural que se inició durante el franquismo, algunas de las zonas rurales de nuestro país se encuentran en una caída libre poblacional ante el que no hay retroceso a la vista. Es el desafío de la despoblación, que algunos autores han calificado como la “España vacía”. Zonas como Soria, con índices demográficos equivalentes a Laponia (no en vano hay quien la llama la “Laponia del Sur”).

La despoblación es una consecuencia de muchos factores. Uno de ellos es la intensificación productiva del campo consecuencia de la mecanización, que creó grandes tasas de paro en el campo de unas regiones, y directamente desaparición del medio rural en otras. Otro es que en las regiones más afectadas por este problema, las derechas han impuesto un modelo de ordenación territorial que prioriza la creación de instituciones caciquiles, útiles para la creación de redes clientelares que aseguran réditos electoralistas, por encima de modelos de ordenación orientados a planes de desarrollo al servicio del crecimiento rural. Pero el aspecto más crucial de todos es que el modelo de desarrollo del capitalismo nunca ha contado con ciertas regiones. Convaleciente el modelo agrarista que alimentaba las zonas rurales hace décadas, y en un país donde el control del déficit paraliza cualquier iniciativa política, el capitalismo no ofrece salidas a su medio rural. Por eso la muerte de la minería del carbón está teniendo unas consecuencias sociales tan tremendas para las comarcas que se dedicaban a este sector de manera casi exclusiva, fenómeno no siempre comprendido desde otros territorios.

Desde hace décadas se fortalece un círculo vicioso: menos población significa menos recursos para servicios públicos, y menos servicios públicos significan menos población. Administraciones obsesionadas con la reducción del déficit y la deuda aplican criterios de economía neoliberal, aplicando economías de escala a los servicios públicos que conducen inevitablemente a su mengua y desaparición.

En este contexto aparecen dos tendencias que cobran cada vez más fuerza en la España postcrisis: la creación de grandes macroganaderías y la entrega de recursos naturales a multinacionales para la implantación de proyectos mineros.

En Salamanca, al oeste de Castilla y León, la amenaza de un megaproyecto de minería de uranio a cielo abierto, con una planta de concentrado, está siendo objeto de movilizaciones cada vez más masivas. Un proyecto que coincide con una zona declarada Red Natura 2000 y Zona de Especial Protección de Aves, con varios procedimientos judiciales abiertos en su contra y que ha suscitado la unanimidad de los grupos políticos portugueses, que han demandado a España que se consulte a su país. Decenas de familias ganaderas de la zona sufren diferentes procedimientos de expropiación de sus tierras, observando cómo una empresa arruina la producción agrícola y ganadera de una zona a cambio de sólo 10 años de trabajo (según consta en el proyecto de la empresa). Detrás se encuentra la multinacional Berkeley, quien cuenta entre sus partidarios a lobbistas del PP, entre ellos a Manuel Lamela, número dos de Cañete cuando éste era ministro de agricultura y que fue contratado como lobista en Bruselas un mes después del nombramiento de Cañete como comisario europeo de Energía (la empresa recibió luz verde unos meses después).

El del Uranio no es el único caso. Tres proyectos de minería de feldespato están vigentes en la provincia de Ávila. En Cáceres miles de personas se manifiestan contra un proyecto de minería de Litio. En Castilla-La Mancha el año pasado la movilización popular consiguió tumbar una mina de tierras raras. El Capital pretende entregar los recursos minerales del medio rural a grandes multinacionales, dando la puntilla a cualquier intento de regeneración de dicho medio.

En cuanto a las macroganaderías, se trata de un fenómeno en auge. En Noviercas (Soria), un grupo navarro pretende abrir la mayor explotación láctea de todo Europa, con 20.000 vacas. En Cerecinos de Campos (Zamora), la empresa Innovaporc pretende poner en marcha una macroganadería de porcino, con 3.444 madres que producirían unos 70.000 lechones. Sólo en Castilla y León hay más de 700 municipios afectados por proyectos de este tipo. El dato paradójico es que, a medida que Castilla y León aumenta su producción ganadera, el número de explotaciones disminuye. Es decir: no se crea riqueza sino que se concentra la ya existente. Es la Ley de Concentración del Capital que Marx nos explicó perfectamente. Mientras que con las pequeñas y medianas explotaciones la riqueza se disemina a lo largo del territorio, creando la última trinchera de fijación de población contra la despoblación, las macroganaderías concentran la riqueza en manos de grandes multinacionales, con unas consecuencias sociales y ambientales catastróficas. Sólo un dato: la cantidad de excrementos que generará la macrovaquería de Soria equivale a 50 veces los excrementos que genera toda la provincia.

Quizá lo esperanzador de este fenómeno es que el medio rural no está aceptando su desaparición en silencio. Ante cada proyecto, se yergue una Plataforma ciudadana. Zonas que se caracterizaban por un voto conservador comienzan a organizarse en movimientos sociales cada vez más influyentes. Ganaderos y ganaderas locales, en alianza con población vinculada y activistas tradicionales del movimiento ecologista y la izquierda política, han protagonizado movilizaciones de calado. La derecha ve crecer una contradicción que tendrá que saber manejar en los próximos años: su base social tradicional, los pequeños propietarios agrarios, ve violentada su forma de vida por el capitalismo neoliberal. Emerge un nuevo sujeto político, que se estructura en torno a la defensa del territorio. La tarea de la izquierda en este campo es colaborar con este nuevo sujeto político para vertebrar un gran movimiento de defensa del territorio rural frente al gran capital internacional.