martes, 30 de junio de 2015

El TTIP o la lucha por la soberanía y la dignidad


El TTIP (Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión) que se está negociando con el secretismo habitual con el que se negocian los acuerdos comerciales, entre EEUU y la Unión Europea (a través de la Comisión Europea,
 su órgano ejecutivo y también legislativo) representa un ataque frontal contra la democracia, la                 soberanía y los derechos sociales, laborales, sindicales y medioambientales, entre otros.

Existen numerosos ejemplos y experiencias previas. Varios estudios de impacto independientes coinciden en que el NAFTA, (TLC entre EEUU, Canadá y México) que lleva 20 años en vigor, ha tenido consecuencias desastrosas para la población mexicana: disminución del salario mínimo (-17.9%), aumento de la desigualdad y de la pobreza (incremento del 21.46% antes del NAFTA al 50.97% después del acuerdo comercial), deterioro ambiental o éxodo de campesinos a las ciudades (2.7 millones de granjeros mexicanos han abandonado sus tierras), entre otros. Al otro lado de la frontera, las consecuencias también se pueden cuantificar: caída de los salarios como consecuencia de la relocalización de empresas en México, donde la mano de obra es más barata y por consiguiente cierre de más de 60 mil empresas manufactureras estadounidenses. Otro ejemplo sangrante lo representa el acuerdo comercial entre Colombia y la Unión Europea. Se ha extendido la práctica lamentablemente de acaparamiento de tierras. Las corporaciones transnacionales se apropian de las tierras de los campesinos, violando los Derechos Humanos y cortocircuitando los procesos, ya difíciles, de dignificación de los pueblos indígenas.
El TTIP no es un tratado de libre comercio al uso, que ya de por sí han demostrado no ser beneficiosos para los pueblos y sus gentes. El TTIP es un acuerdo geoestratégico que pretende crear un bloque macroeconómico que, por un lado, frenaría la expansión, el crecimiento y el control hegemónico de los países BRICS (Brasil, India, Rusia, China y Sudáfrica), y por otro lado, impondría las reglas de juego comerciales a terceros países, perjudicando especialmente, como es obvio, a los países en vías de desarrollo.
Ambos lados del atlántico representan el 12% de la población mundial y el 50% del comercio mundial. ¿Para qué entonces firmar un tratado comercial entre los dos bloques con mayor comercio? Ambos lados del atlántico representan el 60% del PIB mundial, distribuido de una manera absolutamente desigual: el 70% de la población tiene el 2.7% de la riqueza, frente al 8.7% de la población que ostenta el 87% de la riqueza. El TTIP supondría abrir un camino de no retorno que ahondaría aún más esta brecha de desigualdad y de no redistribución de la riqueza.

Consecuencias del TTIP
Existen numerosos estudios de impacto que el TTIP provocaría en nuestra sociedad en los próximos años. Los estudios más optimistas encargados por la propia Comisión Europea auguran un aumento de la renta per cápita de 50 anuales. Y esos son los más optimistas!
Jeronim Capaldo, economista de la Universidad de Tuffs y actual miembro investigador de la OIT,  realizó un estudio de impacto independientepionero, ya que es el único que se basa en el modelo de las Naciones Unidas, que tiene en cuenta variables como la desigualdad, los salarios, los ajustes macroeconómicos y las tendencias políticas. Según el estudio de Capaldo, el TTIP provocaría pérdidas en los ingresos de los trabajadores de entre 5.500 y 3.400 anuales por trabajador, pérdidas en las exportaciones netas o en el PIB (-0.50% en el norte de Europa o  -0.29% en Alemania). A causa de la relocalización de las empresas, se calcula que se perderían 600.000 empleos en toda Europa. Además de una notable reducción de los ingresos públicos de los Estados que conllevaría a un incremento de los déficits públicos.
Por otro lado, la aplicación de la cláusula ISDS, supondría la imposibilidad de remunicipalizar servicios públicos que han sido previamente privatizados. Las luchas sociales, como las llevadas a cabo en Irlanda en contra de las tarifas sobre el agua  caerían en saco roto, puesto que instancias supranacionales antidemocráticas, podrían actuar como co-legisladores, frente a la legitimidad democrática de los gobiernos. Como dato a tener en cuenta de esta capacidad co-legisladora que se le otorgaría a las corporaciones transnacionales, recordar que en el proceso de negociación la Comisión Europea admite que el 92% de las reuniones que ha mantenido ha sido con grandes multinacionales, frente a un 8% con plataformas de la sociedad civil. El TTIP y la aplicación de la cláusula ISDS supondrían una oleada de privatizaciones, puesto que se abriría la puerta a que las empresas entren a hacer negocio con los servicios públicos.
También se vería afectada la compra pública que representa un 15% del PIB europeo, lo que convierte a los gobiernos, sean estatales, regionales o locales, en un potente consumidor y empleador. Se cortocircuitaría la compra pública responsable, que premia a empresas que respetan el medio ambiente o que aplican condiciones laborales dignas para sus trabadores. Si bien no son condiciones de obligado cumplimiento, la inclusión de este tipo de criterios, favorece al tejido industrial local, particularmente a las PYMES locales, promoviendo al mismo tiempo otro tipo de economía, social y solidaria. Por ejemplo, una pequeña empresa local de mobiliario, no podría competir con la política de precios de una gran multinacional, que en muchos casos se podría permitir tener pérdidas temporalmente, con el objetivo de "ganar mercado".

La polémica cláusula ISDS - sistema de resolucion de disputas entre inversores y Estados
El ISDS (Investor- State dispute settlement) es un sistema de arbitraje privado que resolvería las disputas entre inversores y Estados, en el caso de que los primeros considerasen que la legislación de un Estado va en contra de sus beneficios, reales o esperados. Esto de por sí representa una aberración, puesto que pone en el mismo nivel a una empresa y a un Estado. Las empresas y los Estados no tienen los mismos objetivos, intereses y ni por supuesto la misma legitimidad.
Esta cláusula no es nueva, sino que está incluida en varios tratados comerciales. El CETA (TLC entre Unión Europea y Canadá), considerado el hermano pequeño, y proyecto piloto del TTIP, que aún se tiene que refrendar en la Eurocámara, incluye esta cláusula abusiva y antidemocrática.
Hay numerosos casos de cómo funciona el ISDS, que van desde el pago de cuantías millonarias por parte del Estado a grandes multinacionales. Sin embargo el caso de Egipto es especialmente ilustrativo. Una empresa francesa, Veolia, amagó con demandar al Estado egipcio, puesto queéste propuso aumentar el salario mínimo en 50 anuales. La multinacional que operaba en el país, consideraba que esta normativa le haría tener unos beneficios menores de los esperados. Había tres opciones: a) que el Estado indemnizara a la empresa pagándole los beneficios que dejaba de ganar; b) acudir a uno de estos tribunales de arbitraje privado para que resolviera el conflicto, asumiendo con dinero público las cuantías millonarias que cuestan estos árbitros privados; c) que el Estado se retractara y no aprobara ese proyecto de ley. Egipto eligió la tercera opción. En cualquiera de las tres, quienes pagan son siempre los mismos: la ciudadanía, porque o bien ve reducidos sus derechos o bien asumen con dinero público indemnizaciones millonarias a las empresas o costes millonarios elevadísimos de los tribunales de arbitraje privados, que son grandes multinacionales dedicadas a la cosultoría.
La opción que eligió Egipto es lo que se denomina el "regulatory chill", es decir, que los Estados dejan de legislar o regular en determinadas materias laborales, ambientales o sociales, por miedo a ser demandados por empresas que consideren que sus beneficios van a disminuir. Es importante recalcar "dejar de ganar", puesto que no es lo mismo que perder. Es una muestra más de la perversión y la avaricia inhumana con la que operan las grandes corporaciones, que no conocen límites, ni patria, ni dignidad.

El TTIP en el Parlamento Europeo
Recientemente, en el Parlamento Europeo, hemos asistido a un espectáculo bochornoso y lamentable de usurpación de la democracia e instrumentalización de las instituciones en favor de los intereses de unos pocos. En la sesión plenaria de junio, tenía que tener lugar el debate y la votación de un informe del TTIP, que la propia Comisión de Comercio Internacional, encargada del seguimiento de las negociaciones. Este informe no representa más que unas recomendaciones o una toma de temperatura de la opinión del Parlamento Europeo, con el objetivo de que la Comisión Europea, responsable de las negociaciones, continúe su labor. Las ya mermadas competencias del Parlamento Europeo, se vieron truncadas cuando se cancelaron las votaciones y el propio debate en el último momento. La justificación, meramente técnica y procedimental apelaba al alto número de enmiendas, no era creíble. En realidad, el caballo de Troya, el conocido ISDS, fue el motivo real. La gran Coalición, formada por populares, liberales y socialdemócratas no llegó a un acuerdo sobre la polémica cláusula. La presión de la sociedad civil y la amplísima movilización a lo largo y ancho de toda Europa, provocó que varios socialistas europeos se alinearan con las propuestas de la izquierda unitaria y de los verdes: rechazo sin ambigüedad del ISDS. De este modo, la mayoría de la Eurocámara votaría en contra del sistema privado de arbitraje. Se abrió una grieta en la Gran Coalición que los defensores del TTIP no iban a consentir. Así que suspendieron la votación y el debate hasta nuevo aviso, porque parece que a algunos solo les gusta la democracia cuando ganan, y cuando pierden recurren a la política de despachos y de acuerdos de espaldas a la ciudadanía.
Quedó, por tanto, de manifiesto que el ISDS no es un atrezo, no es una parte más del TTIP, sino un pilar fundamental de este tratado. El TTIP sin la perversa cláusula no tiene sentido.

Clases populares vs oligarquía: la lucha continúa
El TTIP no es una lucha entre Estados Unidos y la Unión Europea, el TTIP es una lucha entre la ciudadanía y los poderes económicos. Las plataformas sociales de los EEUU también se movilizan para manifestar su rechazo a este acuerdo comercial. Además, más de 30 congresistas han mandado una carta a Obama solicitando la paralización de las negociaciones del TPP, el hermano gemelo del TTIP pero con países del Pacífico. Todo esto que ocurre al otro lado del atlántico, demuestra que la lucha común es contra los poderes fácticos y las oligarquías.
Las negociaciones siguen en marcha, pero hasta finales de 2016 es bastante probable que no terminen. Así pues hay tiempo para seguir luchando en las calles y para pedir a nuestros representantes en todos los niveles de gobierno que exijan un Referéndum vinculante, para que sea la ciudadanía la que decida. Es una cuestión de democracia y de responsabilidad política, puesto que este tratado cambiaría por completo nuestra vidas, nuestro estado de derecho y nuestras democracias (ya débiles de por sí, con un sistema representativo cada vez más desgastado).

*Campaña europea de recogida de firmas https://stop-ttip.org/

                Amelia Martínez Lobo 



sábado, 27 de junio de 2015

Por el impulso al autoconsumo energético y la lucha contra el cambio climático: IU se opone al Proyecto de Real Decreto de Autoconsumo


Hace dos semanas se celebró la mayor feria solar del mundo, Intersolar Europe, que congregó en Munich (Alemania) a miles personas, ávidas por conocer lo último en tecnología fotovoltaica, almacenamiento y sistemas de autoconsumo. Estuvieron presentes 1.000 expositores y 40.000 visitantes en una superficie de 72.000 m2, realizándose 200 conferencias. Entre sus principales conclusiones se cuentan el triplicar la potencia fotovoltaica instalada en el mundo en cinco años, el otorgar un papel cada vez más destacado al autoconsumo y la implementación de los sistemas de almacenamiento. Sin embargo, en España el Gobierno del PP bloquea el desarrollo de estas tecnologías y legisla en dirección opuesta desde hace más de 3 años, por lo que hemos pasado de ocupar el tercer puesto en inversiones  renovables en el mundo a situarnos fuera de los 20 primeros. Decenas de empresas se han visto abocadas al cierre y miles de trabajadores al paro. Sobreviven únicamente algunas de las más importantes pero trabajando fuera de nuestro país.

Desde su constitución este gobierno mantiene bloqueado el desarrollo del autoconsumo, hoy muy eficiente  y económicamente competitivo sin primas ni subvenciones. Su desarrollo en condiciones similares a las de otros países europeos, como Alemania, Italia, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Francia o Portugal permitiría avanzar en la democratización del uso de la energía  multiplicando las instalaciones fotovoltaicas y minieólicas en ciudades, pueblos y polígonos industriales.

Pero dicho desarrollo perjudicaría los intereses del lobby eléctrico español que vería reducidos sus ingresos de forma significativa con el desarrollo del autoconsumo, especialmente con el balance neto. Y para evitarlo ha mantenido congelado el decreto que el anterior  gobierno del PSOE tampoco tuvo el coraje de impulsar y que, solo ante las presiones ciudadanas y del sector,   aprobó sin concretarlo en su último consejo de ministros.

En el sector energético es posiblemente donde más visible sea  la apuesta de este gobierno por la defensa de los intereses de los poderosos y en contra de los intereses populares y estatales. Para garantizar dichos intereses, amenazan continuamente con el impuesto al sol (y al viento), el conocido “peaje de respaldo”, al que han cambiado el nombre en el reciente nuevo borrador de RD, además de introducir complicados y costosos procedimientos administrativos y amenazas de multas que desincentiven a la ciudadanía.

Por todo ello IU rechaza en su totalidad el proyecto de Real Decreto para la regulación del autoconsumo enviado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo el pasado 5 de junio a la CNMC, porque penaliza y obstaculiza el legítimo derecho ciudadano a producir su propia energía con renovables y también porque pensamos que incumple las dos directivas europeas siguientes: 2009/28/CE de renovable y  2012/27/UE de eficiencia energética.

IU  se compromete a apoyar los objetivos del  informe Ciudades con Futuro de la Fundación Renovables asumido por la Plataforma Estatal por un Nuevo Modelo Energético, que permitiría   cubrir el 50% de la demanda energética de los municipios españoles para 2050 con el autoabastecimiento y la creación de más de 135.000 empleos en los próximos 10 años. El autoconsumo debe ser un  elemento imprescindible de democratización de la energía y es clave para el abaratamiento de los costes del sistema energético, especialmente en los dos archipiélagos.

IU considera  una prioridad, como debiera tener cualquier gobierno responsable, apostar por la  independencia energética, ya que los costes de las importaciones de gas, petróleo y, desgraciadamente, carbón y uranio enriquecido, representan anualmente unos 1000€  de media por habitante en nuestro país, lo que es equivalente a nuestros ingresos por turismo en la balanza de pagos. Su sustitución progresiva y acelerada por fuentes de energías renovables, de las que España es muy rica, debería ser una de las grandes prioridades del Gobierno junto con la lucha contra el Cambio Climático, a la que va íntimamente ligada.

Por todo ello, desde IU reafirmamos nuestro compromiso como miembros de la Alianza por el Clima, presentada el pasado 27 de mayo en Madrid, y  defendemos el imprescindible cambio de modelo energético. Nos opondremos, por tanto, con todas nuestras fuerzas a que este proyecto de Real Decreto, que va en la dirección contraria, pueda ver la luz en nuestro país y seguiremos trabajando de la forma más unitaria posible, tanto desde las instituciones como desde la calle, para intentar que  se apruebe una legislación que democratice el uso de la energía impulsando el autoconsumo en todas sus formas, potenciando especialmente el papel de los ayuntamientos y de las cooperativas ciudadanas.

jueves, 25 de junio de 2015

Llamamiento a la participación en la manifestación convocada para el 30 de junio contra la ley mordaza

Estimadas camaradas, el próximo día 1 de julio está prevista la entrada en vigor de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana conocida popularmente como “Ley Mordaza”.

Se trata de una ley que viene a limitar el ejercicio de derechos fundamentales como el de manifestación, reunión o libertad de expresión, retrocediendo la calidad de nuestra democracia a otros tiempos autoritarios y represivos.

Es por ello que desde el PCE consideramos de vital importancia participar en lamanifestación convocada para el 30 de junio en las ciudades más importantes del paísy en las propias actividades de protesta que se están convocando para esta semana.

domingo, 24 de mayo de 2015

Las políticas públicas de Memoria Histórica, contra el olvido y la impunidad


Estimados ciudadanos, estimadas ciudadanas:

En el periodo comprendido entre 1931 y 1982 desde el inicio de la II República hasta la lucha por el autogobierno en Andalucía, en este periodo la construcción de una memoria colectiva democrática que sustituya a los mitos desmovilizadores heredados del tardo franquismo y aún presentes en la memoria colectiva de millones de ciudadanos es una necesidad. Ha sido uno de los retos básicos que tenemos que enfocar junto al requerimiento a los jueces y la exhumación de los grandes fosas que evidencian el genocidio franquista. No es fácil luchar contra todo un sistema educativo, político y mediático (apoyado por igual por PP y PSOE durante décadas) que siguen falseando con la equidistancia del franquismo.

Se trata de generar una ruptura del discurso de la memoria defendido por el bipartidismo del régimen del 78.

No debe recaer en los familiares la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos. Es una obligación del estado actuar de oficio. Las administraciones públicas tienen la obligación de cooperar con los particulares y facilitar las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas.

La privatización de las exhumaciones en las fosas comunes también intenta la indiferencia de las instituciones del estado, incluyendo las autoridades judiciales, éstas no se personan cuando se denuncia el descubrimiento de una fosa y no existe registro oficial de las exhumaciones.

Este modelo y esta forma de entender la memoria basada en la privatización del deber público de la respuesta a los derechos de las víctimas es lo que contempla la descafeinada ley de Zapatero.

La memoria democrática por la que luchamos desde una política de alianzas con un amplio movimiento memorialista debe ayudar a construir y socializar un relato veraz y al mismo tiempo comprometido con los valores democráticos que llegue al conjunto de la ciudadanía y no sólo a minorías académicas o militantes.

La Ley de la Memoria histórica de Andalucía contempla ampliando la base jurídica y presupuestaria:

A. Un plan anual de exhumaciones.

B. La posibilidad de expropiar terrenos privados en los que aparezcan fosas comunes.

C. La aplicación de sanciones a ayuntamientos que no retiren símbolos franquicias.

D. La creación de un Instituto Andaluz de Memoria Democrática.

E. La obligatoriedad de introducir en las aulas los contenidos con bases científicas de la memoria.

F. La responsabilidad de que esta ley no esté aprobada es del PSOE.

Hemos de conseguir la aprobación de esta ley y de leyes similares en todas las comunidades autónomas y lo que es más importante su aprobación efectiva para conseguir que ya es hora de castigar la impunidad de los verdugos y el reconocimiento de los derechos de las víctimas del golpe d estado, la guerra civil, la dictadura y la transición no idílica sino sangrienta que vivimos.

No es de recibo que se siga manteniendo en libros de textos y aquí hay competencias de las comunidades autónomas (denominación teórica de la equidistancia que marca con el signo de la culpabilidad por igual a las dos partes enfrentadas), de ahí que sean recomendables propuestas como las unidades para la recuperación de la memoria histórica y completar los libros de texto tradicionales, se trata de recuperar nuestra historia que ha quedado relativamente olvidada o silenciada en el curriculum escolar habitual.

Los lugares de memoria presentan a la víctimas, no como sufridoras pasivas de la brutal dictadura sino como luchadoras antifascistas.

Izquierda Unida elaboró materiales didácticos sobre la República, la Guerra Civil, la dictadura y la transición que se ha transmitido a bibliotecas y profesores.

Es la hora de que los ayuntamientos y las comunidades autónomas impulsen una verdadera política de recuperación de la memoria histórica.